La neutralidad de la red: fin de fiesta
31 Mar 2017

La neutralidad de la red: fin de fiesta

La neutralidad de la red: fin de

31 Mar 2017

La neutralidad de la red: fin de fiesta

Meses atrás, anduvo Obama por Europa, dando charlas sobre la neutralidad de la red, diciendo cosas tan básicas como que la red debe ser igualitaria en sus recursos y en el acceso a los contenidos y que todo ser humano debería tener derecho de acceso, temas sobre los que se erigió en firme defensor. Los políticos europeos, muy dados a ello cuando el emperador nos visita, daban palmas con las orejas y genuflexionaban, reconociendo (más por no quedar mal que por conocimiento real del tema) la defensa del ahora expresidente de algo obvio: la igualdad de oportunidades es buena, bwana.

Para aquellos que no lo tengan muy claro, la neutralidad de la red es el principio (y hasta dentro de diez minutos obligatoriedad) por el que todo proveedor de servicios de Internet, así como las autoridades reguladoras de la red, debe tratar el tráfico de datos que transita por igual, sin discriminarlo o cargar al usuario de manera diferente según el contenido (léase página web, plataforma, aplicación, de equipamiento de acceso, o modo de comunicación).

Y en estas estábamos cuando hubo cambio de soberano: llegó Trump. Detrás las barbaridades que cada día nos ofrece este oscuro personaje, que hacen enrojecer a cualquier ser humano que se precie de serlo, se esconden pequeñas pero capitales decisiones que van a cambiar la faz del planeta. Una de ellas, que ha pasado desapercibida para la casi totalidad de los ciudadanos, ha sido el nombramiento de Ajit Pai al frente de la FCC, la Federal Communications Commission, nada más y nada menos que el regulador de todas las comunicaciones para EEUU…lo que es decir para tres cuartas partes del mundo.

El tal Pai, un muchachote de Buffalo de deslumbrante dentadura, hijo de inmigrantes indios -médicos ambos- y cultivado educacionalmente en Harvard, es un reconocido opositor de la neutralidad de la red. Frases lapidarias como “la neutralidad de la red fue un error” y otras perlitas, le sitúan como un neoliberal que piensa firmemente que lo importante en la red de redes no son nimios detalles como hacer llegar el conocimiento a cualquier rincón del mundo o permitir que los emprendedores tengan una oportunidad en igualdad o establecer un foro donde la libertad pueda expresarse. Según él, lo realmente importante en ganar dinero y punto, que eso de la igualdad no da para el Ferrari. Para ello, dice, hay que desregularizar, que ya hay muchas normas y esto es un sin diós y no hay quien se aclare. Dicho y hecho. Pai se ha puesto manos a la obra y, de un plumazo, se ha cargado veinte años de regulación en la materia y, claro, aquí no hemos tenido otra que seguirle los pasos, no sea que alguien se vaya a enfadar.

El fallecimiento de lo que hasta ahora ha sido un sistema igualitario, está firmado, sellado y certificado. Se acabó la lucha: hemos perdido. Los primeros indicios de lo que se nos viene encima ya los tenemos aquí y un buen ejemplo son las nuevas tarifas que Vodafone ha presentado (ChatZero), con las cuales podemos disfrutar de datos ilimitados para determinadas aplicaciones de mensajería: WhatsApp, Telegram, Wechat, Line, Message y BlackBerry IM. Esto significa, que los servicios de mensajería a través de su red, pasan a tener un trato preferente, es decir, dejan de tratar todo el tráfico por igual, como una especie de  Internet de dos velocidades donde se priorizan unas determinadas aplicaciones de Chat sobre otras o sobre otro tipo de aplicaciones. Orange por su parte, ofrece Orange TV desde el móvil sin consumir datos de nuestra tarifa, priorizando éste servicio sobre otros.

¿Qué significa todo esto? Pues sencillamente que se ha abierto la veda. Aquellas compañías que puedan pagarlo, tendrán prioridad en la red y los accesos a sus apps, las que luego nos venden, serán más rápidos y más eficientes y ¿qué es lo que más nos gusta a los usuarios? la velocidad, la ligereza de acceso ¿con que app nos vamos a quedar? ¿con la lenta del emprendedor, muy majete él pero con una app que no tira porque no puede pagar el canon, o con la rápida y eficiente de la multinacional? Pues excepto en el caso de algún honroso integrante de la resistencia, la respuesta es clara.

Lo más anacrónico es que sean precisamente noeliberales redomados los que desliberalicen la red (money first, dirán), convirtiéndola en una subasta al mejor postor, un mercado cerrado, donde sólo van poder estar las compañías que puedan pagarlo. Y, rotas las compuertas, el siguiente paso serán las tasas de acceso para el usuario, las famosas dos velocidades. Alea jacta est.  

By: Andrés Diaz

Imagen del post: www.freepik.es

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