Educando en positivo. Talleres para padres y educadores.
12 May 2017

Educando en positivo. Talleres para padres y educadores.

Hoy nos regala este post Elena Huarte-Mendicoa,

12 May 2017

Hoy nos regala este post Elena Huarte-Mendicoa, que aunque no pertenece a la red, la sentimos muy muy cerca. La conocimos de manera casual, sin pretensiones, y su transparencia y autenticidad nos tienen cautivados.

Además de ser la directora de la Fundación Uno entre cien mil (hablamos de esta ONG en este post) tiene un proyecto junto a su pareja, Álvaro Merino, que les apasiona y que nos quiere presentar en este post.

Muchas gracias Elena por este regalo, os deseamos la mejor de las suertes.

Cuando mi hijo Lucas nació, yo traía en la mochila un modelo de férrea disciplina. Mis padres sin duda lo hicieron lo mejor que pudieron con las herramientas que tuvieron a su alcance. En mi casa no hacía falta que mi padre gritase, no recuerdo un azote. Pero no era un respeto sano. El miedo estaba de por medio.

Creo que al final de cuentas he salido una chica maja, pero me lo he tenido que ir arreglando con alguna que otra terapia y, aún así, tengo una dependencia importante de la aprobación de mis referentes, una auto exigencia poco sana a veces y una tendencia a pensar que “nunca es suficiente” que me ha traído alegrías con superiores y tristezas con colaboradores.

A los 39 años llegó un personajillo a nuestras vidas, la mía y la de Álvaro que venía de un modelo familiar completamente distinto (las dificultades acechaban). Lucas apuntaba maneras desde muy pequeño, un temperamento fuerte asomaba, y nosotros sentíamos que no contábamos con herramientas suficientes para hacer frente al proyecto más difícil de nuestra vida.

¿Cómo es posible que nos tiremos más de 10 años preparándonos para un trabajo y en cambio afrontemos el proyecto más retador de nuestra vida sin ninguna formación y con 4 lecturas?.

Talleres educando en positivo

Talleres educando en positivo

¿Cuántos os sentís identificados en esta historia? Bien, pues tengo una mala y una buena noticia. Por herencia familiar, empezaré por la mala:

Los viejos modelos ya no funcionan. No podemos pretender que nuestros hijos nos obedezcan como nosotros lo hacíamos a nuestros padres. No van a callarse con tan sólo una mirada y no van a aceptar la autoridad porque así lo decidamos. (Y gracias a Dios). No es posible porque la sociedad ha cambiado:

Los adultos ya no ofrecemos a nuestros menores los modelos de obediencia y sumisión que muchos de nosotros vimos cuando fuimos pequeños. Las mujeres no “deben” obediencia a sus hombres, nos cuestionamos la autoridad en cada momento, el jefe, la policía, la norma… Nuestros hijos ven esto, está en el ambiente, es una nueva forma de relacionarnos con la autoridad: cuestionándola permanentemente.

También se ha avanzado mucho en la igualdad de derechos, de minorías, de género, derechos de los niños… Vale, nosotros sabemos más que ellos, pero tienen el mismo derecho a la dignidad y el respeto que cualquiera de nosotros. ¿Cómo nos sentiríamos nosotros si nuestro jefe nos gritase mientras nos lleva de la mano a la fuerza hacia su despacho?. Te suena ridículo, ¿verdad? Pero haz un esfuerzo e imagínatelo. ¿Cómo te sentirías?. Yo me sentiría humillada.

Y por último ofrecemos muy pocas oportunidades a nuestros hijos de aprender motivación y responsabilidad. Les damos mucho en nombre del amor, tendemos a rescatarles siempre, estamos poco en casa y el tiempo que estamos no lo dedicamos a crear contextos en los que ellos puedan trabajar esas capacidades.

Así que por más que nos empeñemos, no podemos repetir patrones. Nuestros hijos no nos van a obedecer “porque yo lo valgo”. O bueno, tal vez hay una vía: el castigo, el soborno y la amenaza.

Próximo taller de Educando en Positivo.

Próximo taller de Educando en Positivo.

Ahora bien, ¡hay una buena noticia! Comprender esto es el primer paso para enfrentar los nuevos retos de la disciplina en los niños. Y hay una forma de conseguirlo pero, para ello, es vital que comprendamos nuestra obligación de ofrecer oportunidades para que los niños desarrollen motivación y responsabilidad, y es necesario que comprendamos que, en este nuevo contexto social, la colaboración basada en el respeto mutuo y la responsabilidad compartida es más efectiva que el control autoritario.

La Disciplina Positiva nos regala un sin fin de herramientas para trabajar todo esto, siempre desde la comprensión del comportamiento (adecuado o inadecuado) de nuestros peques. A Álvaro y a mi nos ha ayudado a establecer relaciones basadas en respeto mutuo con nuestro hijo. No le castigamos. No tiene premios. Nos esforzamos en trabajar la motivación para que haga las cosas por si mismo: no para que le queramos más, o para evitar un castigo, o para conseguir un juguete.

Yo necesitaba llenar mi mochila de nuevas herramientas y me enamoré tanto del modelo que unos años después, decidí lanzar con mi marido el proyecto Educando en Positivo (www.educandoenpositivo.com), para ayudar a otros padres a comenzar el camino que nos enseñó otra forma de “ejercer” la paternidad y acompañar a nuestros hijos en su camino hacia una adultez feliz.

Si eres padre o madre y de alguna forma esto te ha resonado te animo a que indagues otra forma de hacer las cosas. Decide cómo.

Elena Huarte-Mendicoa

Imagen by Freepick

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